A los que les gustó que se rieran del Papa...
Acá tienen de su propia medicina... (Captura de la serie "Nada que ver", Sony Entertainment Television, Programa emitido el 26 de Junio de 2007, 22:00 GMT-4)
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Acá tienen de su propia medicina... (Captura de la serie "Nada que ver", Sony Entertainment Television, Programa emitido el 26 de Junio de 2007, 22:00 GMT-4)
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Muchas veces me he preguntado qué tienen los rojos que no tenemos nosotros. Por qué ellos, siendo históricamente menos de un 5%, siempre han conseguido lo que quieren, y siempre han sido los que dominan la llamada “agenda”. La pregunta me la hice cuando vi a las viejujas con las fotos colgando y un par de diputaduchos pidiendo las penas del infierno para los jefes de las organizaciones de militares retirados, cuyo grave delito había sido guardar simpatía –y expresarla- por la causa, justa, del General Iturriaga.
Se las han ingeniado para reducir a la mínima expresión al grupo supuestamente más fuerte de una sociedad: las Fuerzas Armadas.
Se las han ingeniado para dominar la prensa y la televisión: basta que se paren 10 viejas con la foto y tendrán automáticamente a su disposición por lo menos 5 o 10 minutos en cada noticiario y por lo menos un par de primeras planas en diarios importantes.
Se las han ingeniado para dominar la agenda –y lo que es peor, el discurso- de los políticos: -“Pobre gente, ha sufrido mucho…”.
Y finalmente se las han ingeniado para introducir entre nosotros, los mortales comunes y corrientes, la sensación de derrota: “Qué sacamos, ellos tienen la prensa, el gobierno y la plata, no hay nada que podamos hacer”, es una expresión que últimamente me va faltando poco para escuchársela a la almohada, a mí almohada.
Y el problema no es precisamente ese, el problema es que no hay nada que podamos hacer mientras no queramos hacerlo. Algunos por dejación, otros por flojera, otros por miedo, los más, por las tres cosas juntas; el asunto es que no queremos dar la pelea. Nos aterra la idea del profesor rojo que nos va a chantar el uno, del cliente que se va a espantar, del contrato que no vamos a conseguir, del “jefecito” que nos va a mirar feo o del amigote del partido que no nos va a dar la pasada para la candidatura a Concejal…
-“Es que tú no entiendes, el día de mañana cuando me vaya a conseguir pega no me van a dar…”
-“Es que tengo un cliente medio rojo que me puede quitar los casos, tú comprenderás, tengo que comer…”
-“Es que estoy tramitando un permiso, y tú sabes, no me puedo enemistar con el Jefe del Departamento equis…”
-“Es que tengo prueba el lunes, el profe es medio rojo…”
Y otros lloriqueos de maricueca por el estilo.
Y nadie piensa que si no fuera por quienes hoy están sufriendo los rigores de la venganza, ninguno de nosotros tendría ni pega, ni clientes ni negocio por el cual tener que pedir un permiso ni examen que rendir… desde luego, sería muy poco probable que estuvieramos escribiendo o leyendo estos blogs…
Y nadie piensa que los rojos, las viejujas de las fotos colgando, a puro pulso, frente a un gobierno casi omnipotente, que, por lo menos en sus inicios, controlaba la información y tenía todos los medios coercitivos a su alcance, y lo más importante, la gran mayoría de la opinión pública a favor, lograron, de a poco, llegar a imponer su postura, equivocada por cierto, a todo un país que hoy les tiene compasión y que les da la razón. No le temieron ni al profesor, ni a la autoridad, ni a perder una pega –cosa que efectivamente les ocurrió- ni a perder clientes. Simplemente fueron perseverantes y consiguieron lo que quisieron, a tal punto, que hoy tienen a más de medio centenar de uniformados –inocentes- procesados o encarcelados, a las Fuerzas Armadas a sus pies, a los políticos de rodillas y al resto, todos nosotros, calladitos como pollo. Y desde luego, a todos y cada uno de los suyos disciplinadamente contribuyendo a su inmunda causa. Y todos siguieron comiendo y trabajando, aunque se ayudaran entre ellos.
Nosotros, unos poquitos blogs, unos cuantos grupitos compuestos por diez o quince gatos y una que otra vieja loca cada uno y un montón de buenas iniciativas en el tarro de la basura… echadas ahí por nosotros mismos. Sin contar las aserruchadas de piso, deporte para el que somos campeones.
Me cuesta creer que seamos mal agradecidos a tal extremo que estemos dejando botados a su suerte a quienes nos han dado absolutamente todo lo que tenemos hoy, la prosperidad, la tranquilidad, los medios para surgir. Sí, a los mismos que hoy están privados de poder disfrutar de sus nietos, y que lo están justamente por habernos dado a nosotros la oportunidad de tenerlos y de criarlos en un país grande y libre.
No vaya a ser que mañana sea demasiado tarde para arrepentirse, cuando nos hayan pasado la aplanadora por encima y sin ninguna contemplación.
No quiero ni pensar lo que va a pasar el día que Dios nos pida cuentas, no por lo que hicimos, sino por lo que no hicimos… con el agravante que sí podíamos hacerlo. A cada uno de nosotros, Él nos dio los dones suficientes… y no supimos -y lo que es más grave-, no quisimos usarlos.
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"Cada noche cuando veo las estrellas pienso que mi padre no las puede ver, al estar recluido en la cárcel y por haber cumplido su deber. Un deber que hoy ha sido abandonado por jueces corruptos que están fuera de la ley, por un pueblo mal agradecido, por organizaciones políticas que viven del odio, por gobiernos que no mantienen la paz y por algunos mandos de las instituciones armadas que no la han impuesto.
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Frente a las declaraciones que formuló el Comandante en Jefe del Ejército, General Óscar Izurieta, ante la acción tomada por el General Raúl Iturriaga en relación con su injusta condena, se han producido una serie de reacciones, tanto públicas como privadas. Una de ellas, medio en broma, aunque con un trasfondo muy serio, fue la "distinción Gran Calzonudo 4 Estrellas, en Grado de Arrastrado Experto en Mimetismo Ideológico", otorgada por don Roberto Finat D., y que llegó a mis manos a través de un correo electrónico cuyo asunto era “Calzonudo”, título puesto por el mismo don Roberto.
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Soy de los que creen firmemente que las autoridades deben respetarse, por malas que sean. Creo también, que la libertad de expresión debe ser usada responsablemente, nunca para mentir ni para denostar ni insultar a nadie.
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Según informó la prensa de hoy, el Noveno Juzgado Civil de Santiago ordenó a la Autopista del Sol pagar $125.000.000 a la familia de una mujer que resultó lesionada luego que su vehículo fuera apedreado por un vándalo desde una pasarela a la salida de San Antonio. El fallo determinó que la Concesionaria había cometido los delitos de daño moral y daño emergente contra la mujer por no mantener debidamente cercada la pasarela, exigencia que no está en el contrato de concesión (como tampoco la vigilancia de los peatones que circulan en las inmediaciones del camino).
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Me llegó por correo electrónico una reflexión del Señor Raúl Munizaga Neumann en que se comenta algunos alcances de la contra-funa llevada a cabo por algunos miembros del MDS (Movimiento 10 de Septiembre) como respuesta a la funa que se realizó contra el Señor Reveco el pasado día 31 de Mayo en la Casa Central de la Pontificia Universidad Católica de Chile.
No se sorprenda el Señor Munizaga que las cosas estén como están. Cuando la escasez de neuronas –o su mal funcionamiento- afecta a los más cercanos, no podemos pedir milagros. Y si esa falla neuronal se manifiesta en un apoyo abierto y decidido a quienes de seguro han hecho sociedad con el mismísimo Satanás, no nos sorprendamos entonces que los políticos de “nuestro sector” no muevan un dedo para que se haga justicia con nuestros perseguidos, sencillamente para que se aplique la ley vigente. Como ya cuentan con nuestro apoyo seguro, ciertamente seguirán usando la Hora de Incidentes y la alta tribuna de que disponen para quejarse porque a la Señora Yolita no le repartieron pollos. Total, ni los funados ni los encarcelados son ellos. Vayan a tocarles a Novoa, a Fernández, a Bombal… ahí sí que hacen el escándalo del siglo.
¿Y nosotros? Bien gracias, en la casita, con calefacción, un rico trago, un buen asado. Total, la UDI y RN nos defienden, los militares ya nos devolvieron la tranquilidad y siempre habrá diez gatos para que salgan a la calle a dar la cara. Aunque después lleguen a la casa y se saquen la careta.
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