jueves, junio 15, 2006

En Chile, ¡Las instituciones funcionan!

El artículo 373 de nuestro Código Penal señala:

“Los que de cualquier modo ofendieren el pudor o las buenas costumbres con hechos de grave escándalo o trascendencia, no comprendidos expresamente en otros artículos de este Código, sufrirán la pena de reclusión menor en sus grados mínimo a medio.”.

Y el artículo 374:

“El que vendiere, distribuyere o exhibiere canciones, folletos u otros escritos, impresos o no, figuras o estampas contrarios a las buenas costumbres, será condenado a las penas de reclusión menor en su grado mínimo o multa de once a veinte unidades tributarias mensuales.
“En las mismas penas incurrirá el autor del manuscrito, de la figura o de la estampa o el que los hubiere reproducido por un procedimiento cualquiera que no sea la imprenta.
“La sentencia condenatoria por este delito ordenará la destrucción total o parcial, según proceda, de los impresos o de las grabaciones sonoras o audiovisuales de cualquier tipo que sean objeto de comiso.” .


Ambos artículos están vigentes a la fecha (Norma COD 18742, Ministerio de Justicia, última modificación, Ley N° 20.090 del 11 de enero de 2006. Fuente: Biblioteca del Congreso Nacional).

Pues bien, todos hemos sido testigos de que un grupo de estudiantes desadaptados no han encontrado mejor forma de protestar contra la Ley Orgánica Constitucional de Educación que pasearse desnudos, frente al Monumento a los Héroes de Iquique y delante de mujeres y menores de edad.

También fuimos testigos que la prensa escrita, sin excepción, publicó las denigrantes imágenes en portadas.

¿La policía? Nada. “Tienen autorización de la Gobernación Provincial”, me manifestó el Comandante Merino, de la Prefectura de Valparaíso, quien argumentó además, supongo que para sacarse los pillos, que las disposiciones arriba citadas estaban derogadas, cosa que es falsa.

Consultado el Asesor Jurídico de la Gobernación, éste me manifestó que ninguna autoridad en su sano juicio autorizaría una “performance” (sic) de semejante naturaleza, y que los estudiantes estaban autorizados para efectuar un evento “cultural” y que se habrían aprovechado de eso para mostrarse a la ciudadanía toda tal como Dios los trajo al mundo. Por supuesto que el Gobernador no hizo nada por revocar la autorización cuando aún era tiempo.

Ahora bien, la Constitución Política del Estado, y el nuevo Código Procesal Penal, no solamente dan atribuciones, sino que OBLIGAN a Carabineros de Chile a detener a quienes cometen delito flagrante, cosa que la propia Institución Policial reconoce al publicarlo en la Edición N° 605 de 2005 de la Revista de Carabineros.

¿Por qué la policía no detuvo a los manifestantes? Simplemente porque tienen miedo, saben que ante cualquier acto que vaya en contra del decálogo socialista y amoral de la concertación, una actuación apegada a la ley burguesa, retrógrada, integrista y opresora, aunque vigente, significará inexorablemente que rodará alguna cabeza, en este caso, la del Comandante Merino, a cargo de la seguridad de la “performance”.

A este miedo, natural por cierto entre quienes tienen familia que mantener e hijos que educar, se suma la irresponsabilidad histórica de la “oposición” al haber permitido con sus votos el fin de la inmovilidad de los Comandantes en Jefe y del Director General de la Policía Uniformada. Ello fue el tiro de gracia que nuestra patriota clase política dio a las instituciones policiales, las que ya nunca más se atreverán a mantener el orden como corresponde, como los ciudadanos honestos esperamos y como las leyes vigentes lo obligan, ya que la permanencia de su cabeza en el cargo depende del estado de ánimo de la autoridad política, para más remate ahora, una mujer ciertamente menopáusica. “Si cumples con la ley, entonces te vas para tu casa” manifiestan las señales dadas desde palacio. Ya lo vimos con la opereta estudiantil de hace unas semanas, y lamentablemente, lo seguiremos viendo, nos guste o no.

¿Qué nos queda esperar? No sé y Dios nos libre. ¿Que los asaltantes no se puedan detener ni enjuiciar –menos encarcelar- porque son “víctimas del sistema”? De a poco lo estamos viendo. ¿Que los pederastas hagan de las suyas y nadie les diga nada porque “tomaron su opción”? De a poco lo estamos viendo. ¿Que Pedro, Juan o Diego salgan a la calle, agarren a fierrazos, escopetazos o piedrazos a cualquiera que se les cruce por delante y rompan todo lo que pillen a su paso, y nadie haga nada ni diga nada? Basta con encender el televisor a la hora de las noticias y apreciar que eso es justamente lo que ocurre en nuestra Patria.

¡Me imagino cómo estaría nuestro querido Chile si las instituciones no funcionaran!

 

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jueves, junio 08, 2006

Mocosos de mierda II

De pésimo gusto, por decirlo suavemente, considero endiosar a los estudiantes actuales al extremo de lo que hemos escuchado por estos días. Vemos a dirigentes de toda la fauna chilena poniéndolos como “ejemplo de lucha”, “dignos de imitar”, “modelo de organización” y un larguísimo etcétera. Se ha llegado al absurdo extremo de igualarlos con los Héroes de Iquique y los demás bravos de la Guerra del Pacífico, e incluso ponerlos como estereotipo de los valores que narra “La Araucana”, de Alonso de Ercilla, asunto que leí en un foro de discusión de alto nivel.

Huelga decir que los imberbes de ahora, amén de luchar por una causa de dudosa legitimidad, han hecho uso de medios absolutamente ilegales y éticamente condenables para expresar sus demandas. Veamos:

1- Faltar a clases, despilfarrando con ello recursos que los chilenos productivos entregamos al fisco;

2- Ocupar por la fuerza la propiedad privada, los Establecimientos Educacionales "tomados" no les pertenecen, y la conducta está sancionada por la Constitución, la Ley y el Código Penal en particular;

3- Ocupar la vía pública para un fin distinto al tránsito de los habitantes de un punto a otro. Bloquear el libre tránsito de personas y vehículos también está condenado por nuestro ordenamiento jurídico vigente;

4- Atacar y maltratar de obra a la Policía Uniformada, con resultado de lesiones en muchos casos. Demás está decir que ello es delito, lo que en buenas épocas, era visto por la Justicia Militar;

5- Desafiar a la autoridad legítimamente constituida, por mala que nos parezca. La conducta estudiantil da pie para que cualquiera que crea tener un "derecho" haga lo que quiera, sin importar las reglas de una convivencia civilizada, para lograr el objetivo.

Me parece que la -legítima- animosidad que cualquiera de nosotros pueda tenerle al Gobierno de la Presidente Bachelet no es razón para aplaudir algo que atenta contra valores o principios permanentes de nuestra Civilización Cristiana Occidental, nuestra Patria en particular, cuales son la autoridad, la disciplina, la jerarquía y el orden. Los gobiernos pasan, los valores quedan.

Es además, de una miopía preocupante, no darse cuenta que el movimiento estudiantil está hábilmente manejado por la izquierda (cosa de observar la militancia de los máximos dirigentes de los colegios); los estudiantes fueron engatusados y la "derecha" mordió el anzuelo, dando legitimidad a una revisión del ordenamiento jurídico vigente, el primer paso para la reinstauración de una especie de ENU, al estilo de la actual ley española de enseñanza.

Realmente triste resulta apreciar en foros de televisión, cartas al diario y otros medios de expresión, a muchachos que no saben aproximar un decimal al entero y, que en promedio, al salir de Cuarto Medio, dominan no más de ochenta palabras de la Lengua de Cervantes, explayarse latamente con ideas que creíamos enterradas con la muerte del Che Guevara, la caída del Muro de Berlín, el fin de la Unión Soviética o el descalabro castrista. Y doblemente triste y desesperanzador para el futuro de nuestro Chile, apreciar las respuestas o apoyos dados por parlamentarios y políticos que pertenecen a supuestos partidos de “orden” y que creía inteligentes y por sobretodo, patriotas.

Desesperanzador, además, que la máxima autoridad de la Nación, con el egoísta fin de encubrir sus propios errores y los de sus asesores directos, haya justificado su incapacidad crónica para mantener la ley y el orden público denostando al Cuerpo de Carabineros por haber actuado de acuerdo a lo que simplemente era su deber ético y constitucional: mantener el orden.

Indignante además, apreciar que nuestra “justicia”, frente a la comisión de delitos flagrantes no haga absolutamente nada de nada. Bueno, entendible. Los jueces quieren integrar las Cortes de Apelaciones y éstos quieren ser supremos… Tendrán que estar en la buena con el poder político que los nombra, digo yo...

¡Vamos bien, mañana mejor…!

 

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