El Comandante en Jefe, Almirante Rodolfo Codina Díaz, ha señalado en un comunicado que transcribo al pie de este artículo, la posición institucional de la Armada de Chile, en relación con la “inspección judicial” sufrida por el BE “Esmeralda” el pasado día 12 de Diciembre.
Me parece que dicho comunicado, en sus puntos dos y tres, no es más que una declaración cuya finalidad es tratar de limpiar su imagen ante las agrupaciones de marinos en retiro.
No puede el señor Almirante afirmar livianamente que la declaración del Almirante Gleiser “es una percepción que no se ajusta a la verdad y que afecta la dignidad del Comandante y de la cadena de mando”. Dicha declaración, además de no haber sido desmentida por ninguno de los Capitanes de Navío involucrados, narra hechos que tienen un alto parecido a otras intervenciones y actitudes tomadas por el actual Alto Mando naval en materias relacionadas con los llamados derechos humanos. Además, lo que afecta la dignidad, no sólo del Comandante y la cadena de mando, sino de la Armada y de la Patria, no es la denuncia publica del involucrado –seguir el conducto regular hubiese sido a todas luces inoficioso, lo demuestran los porfiados hechos-, sino la actitud débil, timorata y pusilánime adoptada por el mando en relación con las materias en comento.
¡Y era que no! Frescas están en nuestra memoria las claudicaciones en Dawson y Quiriquina, y las respectivas declaraciones públicas hechas por el mando naval. Claudicaciones hechas, más encima, ante quienes no se cansan de repetir que no quieren ni olvido ni perdón; ante quienes no se cansan de mentir ante los tribunales de justicia con el objeto de encarcelar a cuanto militar se les cruce por delante; ante quienes no se cansan de ofender y denigrar a nuestros soldados, no sólo a los marinos, sino que también, militares, aviadores y carabineros; a quienes no se cansan de imponer a los chilenos, sobre todo a los jóvenes, una visión de la historia que el señor Comandante en Jefe sabe que es falsa y cuya finalidad es precisamente destruir, entre otras, a la Institución que dirige.
Como también sabe el señor Almirante, que ante Dios y ante la Patria que juró defender, que consentir la prevaricación, que se hostigue, procese y encarcele a inocentes que fueron sus superiores o subalternos, que permitir los constantes vejámenes hacia la Armada y sus reparticiones, no lo llevará a ganarse un lugar en la historia junto con el Almirante Merino y tantos otros a quienes no les tembló la mano para cumplir con su deber.
Sé exactamente cuáles son las “reales facultades que tienen los CCJJ en relación a las órdenes judiciales y de la responsabilidad que les cabe en relación a la conducción de la Institución bajo un estado de derecho”, como también sé que el Comandante en Jefe y cualquier oficial superior, ante una situación agraviante, es libre de renunciar a su cargo, y no quedar ante la historia como un General Roberto Bendini cualquiera. Porque no vaya a ser que como ya partimos con activistas de derechos humanos arriba de los buques, terminemos con el propio CJA, con brocha y pintura en mano, borrando el nombre del Almirante Merino del Buque Madre de Submarinos. En el Ejército ya ocurrió. Como van las cosas, en la Armada no tendría por qué no ser igual. Y lo que es una falta a la lealtad es callarlo.
Lástima, eso sí, que dentro de las “reales facultades” que posee el CJA, esté exonerar de su cargo al Almirante Gleiser, funcionario hasta hace unos días, del Hospital Naval de Talcahuano. Para expulsarlo de su cargo no le tembló la mano. A eso se debe referir cuando habla de “velar por los mejores destinos del personal en retiro”.

General Cheyre sustituyó placa recordatoria de la firma del Acta de Constitución de la H. Junta de Gobierno, a petición de Ricardo Lagos.
POSICIÓN INSTITUCIONAL RESPECTO A CRITICAS EXPRESADAS POR CA (R) KENNETH GLEISER VIA CORREO ELECTRÓNICO
Como es de conocimiento general, el Contraalmirante (R) Sr. Kenneth Gleiser envió un correo electrónico dirigido a almirantes y generales en retiro, criticando la situación producida en una inspección judicial a bordo del Buque-Escuela "Esmeralda", en diciembre pasado, agregando apreciaciones ofensivas hacia la conducción Institucional.
Al respecto debo expresar lo siguiente:
1 .Descripción de los hechos que originaron la carta del CA Gleiser:
La jueza Sra. Eliana Quezada está a cargo de dos causas distintas relacionadas con el Buque-Escuela "Esmeralda". Una es el caso Woodward y la otra corresponde a detención ilegal y apremios en la persona de María Eliana Comené y otros demandantes.
En el marco de estas causas decretó una "inspección ocular" para ser practicada a bordo del BE "Esmeralda" el 12 de diciembre a las 0930 horas, solicitando al juez naval de la Primera Zona Naval disponer lo pertinente para llevar a cabo con éxito la señalada diligencia. Asimismo indicó que asistiría con personal de la Policía de Investigaciones de Chile y algunos testigos no inpidualizados.
El día 12 de diciembre y una vez a bordo, la jueza inició la investigación con la causa de la Sra. Comené, interrogando a testigos civiles, incluyendo un concejal de Valparaíso, y luego visitando los distintos lugares del buque mencionados por los testigos. Esto duró dos horas y media.
Posteriormente la jueza comenzó a llamar al segundo grupo de testigos, entre los cuales se encontraba el almirante Gleiser y otros oficiales en retiro, lo que demoró otras dos horas. Estos oficiales se mantuvieron en un vehículo en el molo, a proa del portalón y sin conocimiento por parte del buque acerca de la identidad de los pasajeros. Durante la espera pudieron caminar libremente por el molo de abrigo e incluso subir a bordo de otros buques de la Armada.
Previo a iniciar el procedimiento a bordo, y en respuesta a una solicitud del abogado de la Armada, la jueza indicó que las diligencias eran de naturaleza secreta en causas que se encuentran en estado de sumario, por lo que no se aceptaba la presencia de otras personas en el lugar del procedimiento judicial.
El comandante del buque dio las facilidades y, a requerimiento de la jueza, acompañó a los testigos en inspecciones oculares a diferentes sectores del buque mencionados en las declaraciones. El oficial de guardia se mantuvo en el portalón a cargo de la guardia y el abogado de la Armada se mantuvo en el smoking junto a la fiscal naval (s) en enlace permanente con el Auditor General de la Armada y el Comandante en Jefe de la Primera Zona Naval.
2. Evaluación del Almirante:
La actuación de los mandos involucrados fue correcta y acertada, lo cual cuenta con el respaldo de este Comandante en Jefe, teniendo presente la obligatoriedad del cumplimiento de los requerimientos judiciales, sin que viera afectada la dignidad o integridad física de quienes estuvieron a bordo.
Asimismo, se evitó dar motivo para ser acusados de obstrucción a la justicia, situación que sólo habría extendido y dado publicidad negativa al proceso, afectando a los involucrados y a la marina.
Lo indicado por el CA Gleiser es una percepción que no se ajusta a la verdad y que afecta la dignidad del Comandante y de la cadena de mando.
El CA Gleiser no utilizó el conducto esperado en un oficial para expresar sus aprensiones o críticas, no solicitó audiencia ni requirió alguna otra explicación por escrito que hubiese aclarado la real dimensión de los acontecimientos.
Al enviar un e-mail a grupos de oficiales en retiro y exponer el asunto públicamente en Internet, produjo una reacción incontrolada de la situación, generándose hasta el día de hoy escritos ofensivos para la Armada y su Alto Mando.
La falta de una reacción inicia! de rechazo del procedimiento utilizado por el CA Gleiser para denunciar la situación vivida, con una actitud pasiva que solo avala su crítica, sumado a una retransmisión de este mail a otros círculos de personas fuera de la institución, sólo ha producido mayor daño al prestigio de la Armada.
El contenido de las diferentes opiniones críticas vertidas con motivo de este caso indica que existe al menos un desconocimiento acerca de las reales facultades que tienen los CCJJ en relación a las órdenes judiciales y de la responsabilidad que les cabe en relación a la conducción de la Institución bajo un estado de derecho.
3. Consideraciones finales:
Este Almirante reitera que, con la misma intensidad con la que seguirá velando por los mejores destinos de todo el personal en retiro, no aceptará actos o conductas que atenten contra el prestigio, dignidad y honor de nuestra Institución, en la convicción que la lealtad para con la Armada y el Mando Naval es una obligación irrenunciable, siendo su preservación y práctica el único camino para mantener en alto los valores trascendentes de nuestra Institución, En esto, el compromiso es de todos los oficiales, tanto en servicio como en retiro, y debemos asumirlo con el máximo de acuciosidad y rigurosidad.
Valparaíso, 31 de enero de 2008
RODOLFO CODINA DÍAZ
ALMIRANTE
COMANDANTE EN JEFE DE LA ARMADA